El bienestar tiene que abordarse desde lo molecular hasta lo comunitario, pasando lógicamente por el cuerpo y su interacción con el ambiente. La psiquiatría ortomolecular trabaja en todos estos frentes, en el impacto de ida y vuelta entre la neurotransmisión y los aspectos psicosociales.

En tiempos en que prima el estrés, la contaminación ambiental, las dificultades para una nutrición adecuada, esta disciplina se propone como un puente entre el medio interno y el medio ambiente de la persona para mejorar su calidad de vida.